El lunes 5 de marzo por la mañana salí a caminar por los alrededores del Bayside Continental Hotel que se encontraba en el Biscayne Boulevard, una amplia avenida con gran cantidad de palmeras.
La temperatura era mucho más baja de lo esperado por mí en esas latitudes, y a pesar de que ya estaba bastante abrigada, andando por las calles interiores aproveché para comprarme medias y una campera a 27 U$S, que estaban en oferta.
Bayside Continental Hotel
Biscayne Boulevard
Al regresar al hotel me recomendaron conocer el Miami Seaquarium, que estaba situado en la isla barrera Virginia Key, en la bahía de Biscayne, a unos quince minutos de auto desde allí.
El chofer que me llevó era colombiano, y al pasar por el Centro Financiero, comenzó a hablarme sobre las virtudes económicas de los Estados Unidos, y particularmente de la ciudad, a pesar de que él, indudablemente no tenía acceso a dichas bondades.
Él me señaló maravillado el perfil edilicio que se veía desde la calzada Rickenbacker, que unía el continente con la isla a través de Biscayne Bay, y no podía creer que me resultara algo absolutamente negativo, ya que el cemento excesivo y la altura de las construcciones generaban cambios microclimáticos negativos.
Pasando por el Centro Financiero
Frente edilício desde Biscayne Bay
El Miami Seaquarium era un oceanario de quince hectáreas, fundado en 1955 por Fred D. Coppock y el Capitán W. B. Gray, que albergaba peces, tiburones, tortugas marinas, aves y reptiles.
Ofrecía presentaciones diarias y organizaba actividades para diferentes grupos, además de los quinientos mil visitantes que recibía anualmente.
Llegando al Miami Seaquarium
Tras ingresar por los jardines de plantas tropicales, me dispuse a asistir al Flipper Dolphin Show.
Jardines del Miami Seaquarium
La denominación de la exhibición de delfines respondía a la serie que se había hecho famosa en la década del ’60 en todo el mundo, incluso en la Unión Soviética, y de la cual yo también disfrutaba junto a mis amigos de la adolescencia.
Flipper era el delfín protagonista que vivía en Florida junto a la familia Ricks con la cual hacía todo tipo de aventuras acuáticas; y el éxito había sido tal, que en 1963 se lanzó una película con el mismo nombre.
En realidad, la que interpretaba a Flipper era la delfina Kathy, y, como era costumbre con los programas donde se presentaban animales, había cuatro más, que también eran hembras y que habían sido capturadas de la naturaleza. Se habían elegido hembras porque eran menos agresivas y su piel luciría mejor en la televisión; sólo se recurrió a un macho de nombre Clown para grabar el famoso truco de caminar sobre la cola, ya que las estrellas femeninas no podían dominar esa actividad.
Después de todo ese torbellino de fama, la serie fue cancelada en 1967 y los delfines fueron conservados en total cautiverio, por si fueran requeridos para otros espectáculos. Así fue que Kathy se sumió en la depresión, llegando al punto de suicidarse en 1968 nadando en los brazos de su entrenador, Ric O’Barry.
La experiencia fue tan traumática para O´Barry, un ex buzo de la marina de los Estados Unidos, quien la había atrapado, que decidió dejar de entrenar a los delfines para realizar trucos y centrarse en el bienestar de los animales, creando The Dolphin Project, una organización que luchaba por la liberación de los animales en cautiverio.
Justamente en este escenario era que se habían grabado casi cien capítulos de la serie de TV, pero al ver el espectáculo era muy difícil entender que los animales estaban sufriendo y que pudieran llegar al extremo de quitarse la vida, ya que parecían tener una relación muy amigable con sus entrenadoras.
Comenzó el show de delfines
Un delfín nadando
Delfines saltando
Delfines a punto de sumergirse
Delfines sumergiéndose
Una entrenadora sobre una tabla empujada por un delfín
Las entrenadoras cerrando el show junto a los delfines
Al pasar por un estanque, además de variedad de peces, ¡pude visualizar un cachorro de tiburón…!
Variedad de peces en el estanque
Y un cachorro de tiburón…
Enseguida comenzaría el show de los lobos marinos, y me ubique en una grada junto a numeroso público, para presenciarlo. Además de diversas piruetas, una de las entrenadoras se dispuso a nadar con uno de ellos.
Comenzó el show de lobos marinos
Mucho público en el show de lobos marinos
Cada entrenadora con un lobo marino
Nadando con un lobo marino
Fin del show de lobos marinos
Deambulando por el parque obtuve una vista panorámica del Centro de la ciudad.
Y a pesar de la baja temperatura, había comenzado a sentir sed que pude calmar obteniendo agua a partir de un grifo con forma de lobo marino.
Vista de la ciudad desde el Miami Aquarium
Grandes edificios visualizados a la distancia
Grifo en forma de lobo marino
Continuando con mi recorrida, me topé con un cartel que mencionaba la posibilidad de observar subacuáticamente a un manatí de las Indias Occidentales. Reconozco que no sólo que nunca había visto un ejemplar de ese animal, sino que tampoco sabía de su existencia.
Se trataba de un mamífero acuático de cerca de seiscientos kilos y tres metros de largo, que era sumamente apacible y mayormente hervíboro. Y a pesar de ser marino, precisaba emerger del agua para respirar, por lo que habitaba en zonas poco profundas, donde pudiera alimentarse de los pastos marinos.
Lamentablemente la especie se encontraba amenazada por la pesca incidental, colisiones con embarcaciones, pérdida de hábitats y contaminación. Según la organización mundial conservacionista WWFCA, los manatíes contribuían a mantener el equilibrio de la vegetación en los ecosistemas y su salud constituía un indicador del bienestar marino y ecológico en general.
MANATÍ DE LAS INDIAS OCCIDENTALES
OBSERVACIÓN SUBACUÁTICA
Manatí nadando en el estanque del Miami Seaquarium
Muy cerca de allí me encontré ante un área denominada ALAS TROPICALES, donde, entre otras aves, había parejas de guacamayos, aves realmente coloridas, por lo que llamaban la atención de los visitantes, muy particularmente de los niños. Pero, además de esa particularidad, se los conocía como ejemplo de fidelidad del reino animal, ya que eran monógamos, formando lazos inquebrantables por el resto de sus vidas. Volaban juntos casi tocándose con las alas y se acicalaban mutuamente. Si uno de los dos moría, el otro quedaba profundamente afectado, dejando de comer o volar.
TROPICAL WINGS
Pareja de guacamayos muy acaramelada
Hembra de guacamayo acicalando a su compañero
En el Miami Seaquarium también había mantarrayas, específicamente en programas de interacción y exhibiciones, y diversas especies de rayas.
Y allí se destacaban las diferencias entre unas y otras, permitiendo a los visitantes nadar y alimentar a las mantarrayas bajo supervisión, porque si bien eran más grandes que las rayas y con una cola muy larga, carecían de aguijón.
Si bien ambas pertenecían a la subclase peces cartilaginosos llamados elasmobranquios sus rutinas eran completamente diferentes, ya que las mantas pasaban el día recorriendo el océano abierto, las rayas permanecían pegadas al fondo marino, y a veces parcialmente enterradas bajo la arena, camufladas, cazando pequeños invertebrados y defendiendo su territorio con una peligrosa púa venenosa.
Raya
Mantarraya
Pasando por otro sector de aves, pude ver una cacatúa blanca, flamencos y garzas, a los que se les sumó una tortuga.
Era la primera vez que veía una cacatúa alba, y justamente me llamó la atención su suave plumaje blanco inmaculado. En la naturaleza se alimentaba de bayas, semillas, nueces, frutas y raíces, incluyendo insectos y larvas al anidar. Como otras aves, durante el período de incubación tanto la hembra como el macho se encargaban de calentar los huevos. Pero, lo significativo era que el polluelo primogénito se volvía dominante sobre su hermano menor, tomando más comida. Se encontraban en peligro de extinción tanto por el comercio ilegal como por la tala de árboles, los incendios forestales y la implementación de agricultura en su hábitat.
Ejemplar de cacatúa alba
Cacatúa alba patas para arriba
En una pileta de escasa profundidad se encontraban los flamencos caribeños, uno de los más altos de la especie. Destacaban por su elegancia y color carmesí, que obtenían a partir de los pigmentos carotenoides de su dieta, compuesta por algas, diatomeas e invertebrados acuáticos como crustáceos y moluscos. Lamentablemente, su utilidad para el ser humano era su mayor problema, porque antiguamente, sus lenguas eran un manjar exquisito, conservadas en escabeche, y su plumaje era codiciado por su vibrante color. Sin embargo, como ocurría con la mayoría de los animales, la destrucción y la explotación de su hábitat constituían el mayor peligro para su supervivencia.
Junto a los flamencos había una tortuga marina que se encontraba en proceso de rehabilitación tal como otras que habían sido rescatadas heridas tras accidentes en muelles de pesca de la Florida, y liberadas una vez curadas.
Por otra parte, las garzas no eran parte de las exhibiciones formales, sino aves silvestres atraídas por el alimento y el entorno acuático del lugar, ya que buscaba peces, insectos y anfibios.
Flamencos, garzas y tortuga
Garza buscando insectos
Una garza en el pastizal
Pero al margen de la atracción que significaban los animales mencionados, la verdadera estrella del Miami Seaquarium era, sin lugar a duda, la orca.
La primera orca del parque había sido Hugo, nombrada en honor a Hugo Vihlen, un navegante solitario que había establecido records en cruzar el Atlántico en un pequeño velero en 1968.
En ese mismo año había sido capturada esta orca en Vaughn Bay, sobre la costa del Pacífico y llevada hasta el Miami Seaquarium en vuelo de casi seis horas donde permaneció en cautiverio durante doce años, en que murió tras un aneurisma cerebral tras frecuentes golpes de su cabeza contra las paredes del estanque, consecuencia de no haberse adaptado al encierro. Los activistas por los derechos de los animales argumentaron que el tanque no cumplía con los requisitos mínimos federales de la Ley de Bienestar Animal.
Cuando yo me encontraba allí, el espectáculo de la orca era protagonizado por Lolita junto con un grupo de delfines. Esta orca hembra había sido introducida en el Seaquarium en 1970, compartiendo diez años con Hugo.
Al comenzar el show se avisó a los espectadores que si se encontraban entre las filas uno a seis, se iban a mojar. Lo dijeron en inglés, español, francés, italiano, portugués y japonés, sin embargo, cuando la orca saltó y los mojó se sorprendieron, gritaron y subieron corriendo. Pero Lolita continuó mojando a todos dando coletazos. Después jugó con sus entrenadoras, cargó a una de ellas en su lomo, y a otra sobre su hocico.
Finalizada la muestra me puse a leer las características de estos animales en sendos carteles que se encontraban junto a las piletas, donde, entre otras cuestiones se afirmaba que, si bien se las consideraba asesinas por la forma en que capturaban a sus presas, no se conocían ataques a los seres humanos. También hacían referencia a su peso, a la forma de distinguir a las hembras de los machos, a su alimentación, y a la forma de camuflarse para no ser visualizadas.
Comenzando el show de Lolita, “la Orca Asesina”
Lolita acercándose a su entrenadora
La orca salpicó a los que estaban en las primeras filas
Lolita trasladando a su entrenadora
La entremadora parada sobre la orca
La entrenadora sentada sobre el hocico de la orca
Fin del show de la “orca asesina”
¿Sabía usted?
¿Por qué son llamadas Ballenas Asesinas?
En los siglos XVIII y XIX se han observado ballenas en grupos de orcas, conocidas como manadas, que atacan y se alimentan de diversos animales, incluidas otras orcas. Esto les ha valido el apodo de “Ballena asesina". Las manadas, compuestas por entre 5 y 30 orcas, cazan juntas de forma cooperativa, similar a una manada de lobos. Si bien son depredadores agresivos, nunca se ha registrado que las orcas ataquen a personas.
¿Son las Ballenas Asesinas Delfines?
¡SÍ!!!
Las orcas son las más grandes de las 32 especies de delfines, pertenecientes a la familia científica Delphinidae. Dado que los delfines pertenecen al orden científico Catacea, también se consideran ballenas.
Sin embargo, no todas las ballenas se consideran delfines. El tamaño suele ser un factor distintivo. Las orcas crecen a lo largo de su vida. Las hembras pesan en promedio entre 1400 y 3600 kg y alcanzan longitudes de entre 5 y 7 m. Los machos son más grandes que las hembras, con un peso promedio de entre 3600 y 5500 kg y longitudes de entre 6,7 y 8,2 m.
¿Cómo se puede distinguir a los machos de las hembras?
Mira la imagen, … ¿Puedes decirme la diferencia?
Los machos adultos tienen aletas dorsales altas y triangulares, que alcanzan casi 2 m (6 pies) de altura. Las hembras tienen aletas dorsales falciformes o curvas, más pequeñas y cortas que las de los machos.
La aleta dorsal no contiene hueso. Está compuesta de tejido denso y conectivo, similar al cartílago. Algunas aletas dorsales presentan cortes o muescas, mientras que otras pueden inclinarse hacia la izquierda o la derecha. Los investigadores pueden identificar y estudiar a las orcas en el océano observando la aleta dorsal única de cada ballena.
¿Qué comen las orcas?
Las orcas son los principales depredadores del océano. Al menos el 60% de su dieta se compone de diferentes tipos de peces. El resto de su alimentación puede incluir calamares, leones marinos, focas, pingüinos e incluso otras ballenas.
Aquí en el Miami Seaquarium, nuestra sacrificada orca come aproximadamente 70 kg (150 lb) de pescado de calidad de restaurante todos los días, incluyendo capelán, arenque y salmón. Los dientes de la orca tienen forma cónica y los usa para sujetar y desgarrar a sus presas. No mastican su comida. En lugar de masticarla, arrancan trozos o simplemente la tragan entera.
Camuflaje asesino
Falsos parches oculares
La orca tiene grandes manchas blancas a cada lado de la cara. Estas se denominan «falsos parches oculares». Las utiliza para engañar a sus presas y hacerles creer que el ojo está en su sitio. En realidad, el ojo se encuentra justo delante y debajo del falso parche.
La Coloración De Una Orca
Las orcas se reconocen fácilmente por su llamativa coloración blanca y negra. Este patrón se denomina "coloración disruptiva" y las hace prácticamente invisibles para sus presas. Si estás en la superficie del agua y miras hacia abajo, todo parece muy oscuro. La parte superior o dorsal de una orca es negra y se camufla con las oscuras profundidades del océano. Si te encuentras en el fondo del océano y miras hacia arriba, la luz del sol hace que la superficie sea muy brillante. La parte inferior o superficie ventral de las orcas es blanca, lo que permite que se mimetice con la luz del sol del océano.
Silla De Montar
En la parte negra de la orca, detrás de la aleta dorsal, hay una zona gris llamada "silla de montar". Este remolino gris diluye el contorno de los animales en el agua, haciendo que parezcan dos entidades más pequeñas, en lugar de una sola. Las marcas en forma de silla de montar suelen considerarse la huella dactilar de una ballena. Se utilizan para identificar a los animales individualmente en grandes grupos.
Antes de retirarme, me tomaron la típica foto, dentro de la bocaza de un tiburón ballena.
Y en ese momento, a pesar de haber disfrutado con la visita al Seaquarium, me había quedado un gusto amargo, ya que nunca había imaginado que los animales tuvieran que soportar semejante encierro que los llevara a la muerte, suponiendo que al estar junto a las costas de una bahía, tendrían libertad de movilidad.
En la boca de un tiburón ballena
Desde allí me dirigí al puerto pasando por un edificio antiguo del Miami Dade College, donde se hacían muestras de arte.
Dirigiéndome hacia el puerto de Miami
Miami Dade College sobre Biscayne Boulevard
El tránsito estaba muy pesado por el Biscayne Boulevard por lo que llegué a destino cuando comenzaba a caer el sol.
Mucho tránsito en Biscayne Boulevard
Port of Miami
Este puerto era estrictamente turístico, desde donde partían excursiones, en especial hacia las Bahamas, y, además, estaban amarrados yates y veleros.
Puerto de Miami
Royal Caribbean Cruises
Lanchas y veleros amarrados en el puerto de Miami
Después de tomar algunas fotos de las embarcaciones, di unas cuantas vueltas por el Bayside Marketplace, donde había variedad de negocios, muchos de los cuales vendían artículos de color verde por la proximidad de St. Patrick’s que se conmemoraba doce días después. Pero el que más llamó mi atención fue uno donde vendían piedras semipreciosas, y quedé impactada con el tamaño de las amatistas.
Bayside Marketplace
Recorrienro el centro comercial del puerto
Variedad de locales
Venta de artículos verdes por St. Patrick’s
Amatistas de gran tamanño
A medida que recorría el lugar, cada vez encontraba más boludos a mi paso. ¡No sé qué tenía Miami que los atraía tanto…! Era increíble cómo muchos turistas de diferentes partes del mundo querían hacerse ver haciendo cualquier tipo de monigotadas o burlas a vendedores que soportaban estoicamente las faltas de respeto, fuera por las propinas o por temor a quedarse sin trabajo.
Así que, sintiendo vergüenza ajena, en especial cuando se trataba de compatriotas, me aparté de los irrespetuosos y busqué un sitio donde cenar.
Los había de diferentes nacionalidades, pero uno de los más caros era “The Knife” - ARGENTINIAN STEAK HOUSE, por lo cual no fue el elegido, decidiéndome por un restorán italiano.
Buscando un lugar donde cenar
The Knife
ARGENTINIAN STEAK HOUSE
Y siendo casi las once de la noche, momento en que estaban por cerrar todos los locales, emprendí mi caminata hacia el hotel atravesando el Bayside Park en la más absoluta desolación.