viernes, 27 de marzo de 2026

De Philadelphia a Miami en tren

 El sábado 3 me dirigí a la William H. Gray III 30th Street Station Philadelphia desde donde operaban los servicios de la AMTRAK, nombre comercial de la empresa pública National Railroad Passenger Corporation (Corporación Nacional de Ferrocarriles de Pasajeros).

 

William H. Gray III 30th Street Station Philadelphia

 

A las 16:58 en punto, desde el track 6, partió mi TREN 97 rumbo a Miami. Había reservado el asiento 23 de la ventanilla. Era muy cómodo, había buen espacio entre los asientos que eran reclinables, contaba con almohaditas y tomas corrientes, pero carecía de WI FI. Pienso que tenía como objetivo limitar el uso de celulares, porque había vagones donde directamente no se permitía su utilización para que los pasajeros pudieran dormir en silencio.

Cuando ya llevábamos una hora de viaje, subió un hombre negro, corpulento, muy bien vestido, pero con una lata de cerveza en la mano y un celular, y se sentó a mi lado. Lo primero que hizo fue eructar. Luego se puso a hablar por teléfono en forma continua y en voz muy alta, ya que tenía wifi propio, mientras sacaba más latas de cerveza de su maletín.

En Washington D. C., cerca de las 19:00, el tren paró alrededor de cuarenta minutos, y mi compañero de asiento se bajó a fumar Belmont, lo que contribuyó a que, además del olor que exudaba a alcohol, ahora le sumara el del cigarrillo, pero lo que me generó aún más incomodidad fue que para recargar su celular, pasó el cable por encima de mí sin pedirme permiso ni disculpas posteriores.

Cuando oscureció por completo fui al salón comedor donde sólo comí un hot dog con una Pepsi Diet, y volví a mi lugar para dormir, aunque lo hice intermitentemente, porque este hombre, cada tanto volvía a comunicarse con alguien en alta voz, además de emitir sonidos cada vez más fuertes al exhalar los gases acumulados en el estómago. Y como si eso fuera poco, la noche fue un concierto de toses, estornudos y ronquidos de los demás pasajeros, por lo que rogaba no haberme contagiado ninguna peste.

Ya día domingo, cuando amaneció, pude ver en el trayecto fábricas abandonadas, cementerios de autos, bosques naturales y plantaciones de pinos, áreas inundadas y riachos, casas de madera y autos muy buenos. ¡Pero no tenía idea de dónde estaba…!

Hasta que a las 8:00 el tren se detuvo en la estación de la ciudad de Jesup, en el estado de Georgia, permaneciendo allí media hora. Y cuando retomó la marcha volví a ver un paisaje similar al anterior. 

Conjunto de galpones

  

Bosques naturales deteriorados

 

 

Plantación de pinos

  

Llegando a City of Jesup en Georgia

 

W Cherry Street en City of Jesup - Georgia

  

Área inundada cercana a las vías del tren

 

 

Plantación de coníferas

  

Avanzando entre bosques naturales e implantados

  

Bosque implantado de pinos

 

Como después de una noche muy activa mi compañero se había dormido profundamente, no lo podía despertar para poder salir de mi asiento e ir a desayunar. Y cuando lo logré, él también se dirigió al coche comedor, y se quedó allí un largo rato.  

Yo me instalé en una mesa que estaba libre, y mientras tomaba un jugo de naranja y un café con cremita, acompañados con un muffin, además de continuar mirando el paisaje por la ventanilla, me puse a observar a la gente que estaba en las otras mesas.

La mayoría llevaba su comida en tapers u otros recipientes: fruta, sobre todo bananas, galletas, sándwiches, y en termos las bebidas, aunque otros la compraban en el barcito de abordo. Era evidente que se trataba de una clase media. Familias con chicos que jugaban a las cartas o con su laptop, ancianos y pocos jóvenes, además de un intelectual leyendo libros. Me sorprendió que algunos se presentaran dándose la mano antes de iniciar una conversación. También oí, por lo bajo, hablar en español. 

Familia jugando a las cartas

  

Algunos llevaban su comida, otros la compraban en el comedor del tren

 y algunos niños jugaban con su computadora portátil

 

A las 9:38 llegamos a Jacksonville, ya en La Florida, donde descendieron muchos pasajeros porque, según me dijeron, se trataba de una ciudad con diversidad de atractivos para las familias ya que, además de playas, había parques, reservas naturales, excelente gastronomía, y resultaba más económica que Miami y otros centros turísticos del estado. 

Estación de Jacksonville en La Florida

  

Al sur de Jacksonville continuaban los bosques y en especial la plantación de pinos, incluso en el borde de las vías, además de árboles frutales y cultivos cubiertos.

 En las áreas urbanas se veían muchos autos japoneses, como por ejemplo Susuki. También abundaban los cementerios, muy pequeños con todas las tumbas iguales que consistían en una simple lápida blanca con pocas flores. Y gran cantidad de autos abandonados.

 

Plantaciones hasta el borde de las vías

  

Seguían las lagunas y los bosques más espesos, y entre las superficies de agua visualizamos Lake Mary donde estaban amarradas varias lanchas de turismo. 

Lanchas de turismo en Lake Mary

  

En menos de media hora arribamos a la estación de Winter Park, una pequeña ciudad    que se veía muy bonita, y donde la gente había comenzado a vestirse de verde por St. Patrick, que se celebraría trece días después, el 17 de marzo. 

Winter Park, bonita ciudad

  

Estación de Winter Park

  

Moderno parque automotor en Winter Park

 

 

Muchos espacios verdes en Winter Park

  

El 17 de marzo, trece días después era Saint Patrick

 

 

Grandes y chicos vestidos de verde

 

Me resultaba muy placentero estar en el comedor de ese tren, por lo que aún me encontraba allí, y me puse a charlar un rato con un hombre mayor que iba de Chicago a Orlando. Él me comentó que a su edad le resultaba muy complicado permanecer todo el año en una zona tan fría, y que la Florida se había convertido en el sitio donde todas las personas de elevada edad pretendían habitar.

A las 13:35 llegamos a la estación de Orlando, y, además de él, se bajaron casi todos los niños, y me compañero otra vez se bajó a fumar.

Me llamó mucho la atención que en la plataforma hubiera una viejita en silla de ruedas comiendo un sándwich de hamburguesa. ¿Será tan sano o sólo tenía cuarenta años? JAJAJA ¡También comió torta de frambuesa!!!! 

Estación ferroviaria de Orlando

 

 

Esperando el tren en la estación de Orlando

  

Una anciana comiendo un sandwich de hamburguesa 

 

Cuando partimos tuvimos una visión general de la ciudad que me pareció mucho más grande de lo que había imaginado. Y la gente saludaba al paso del tren, ya sea desde los autos o de a pie.   

Una calle de Orlando

  

En el camino hacia el sur, el tren paró en todos los pueblos, y en el trayecto había más cementerios de autos, más lagunitas que no supe si eran naturales o artificiales, muchos campings, la gente pescando, frutales y colmenas, caballos, tanques de petróleo y casas de madera, algunas construidas sobre base de piedra o cemento, y otras sobre pilarcitos como palafitos bajitos. 

Pasando por una de las tantas lagunas de la Florida 

 

A las 15:30 estábamos en Winter Haven, un verdadero refugio de invierno.

Aparecieron algunos cirros y otro tipo de nubes. Allí la mayor parte de la vegetación era implantada, pero más tupida. ¡Y aparecieron las vacas…! 

Extrañas nubes en Plorida

  

Vegetación heterogénea

 

Vegetación implantada

  

¡Y aparecieron las vacas!

  

A las 16:15 llegó a Sebring, donde había campos de deportes y extensas plantaciones de cítricos. Las naranjas se caían de los árboles de tan cargados que estaban. Y comenzaron a circular camiones que transportaban las naranjas. 

Campos de deportes

  

Las naranjas se caían de los árboles

  

Mayor densidad de vegetación

  

Llegando a Palm Beach cruzamos el río Loxahatchee.

La vegetación era cada vez más densa, aunque no muy alta y aumentaba la presencia de palmeras; y también había algunas canteras de rocas para la construcción cercanas a la vía del tren. 

Comenzaron a aparecer las palmeras

  

Río Loxahatchee, cerca de Palm Beach

  

Uno de los tantos puentes de Florida

  

Canteras de rocas para la construcción

  

A las 17:45 estábamos en la estación de West Palm Beach, una ciudad costera que se veía vibrante y con muchas palmeras en su plaza. Allí también se bajó gran parte del pasaje. 

West Palm Beach

  

Atardecer en West Palm Park

  

Si bien casi todos los guardas eran negros, las etnias de los pasajeros eran variadas. Al vagón comedor habían llegado varios negros, las mujeres se habían puesto a jugar a las cartas y los hombres, a escuchar música; los blancos estaban conversando bajito o jugaban con su internet propia; y los latinos hablaban en español a los gritos.

Pasó mi compañero de asiento que fue a comprar otra cerveza y me saludó con una sonrisa. Yo fui por una pizza y descubrí que el que estaba a cargo del bar del tren con quien había hablado todo el tiempo en inglés se llamaba José. Le pregunté si hablaba español y resultó ser limeño y estar casado con una argentina.

A las 18:10 el tren paró en Delray Beach, donde aumentaba la presencia de palmeras. Era considerada una de las mejores playas de Florida para las familias, y, de hecho, allí se quedaron la mayoría de ellas. 

Boulevard con palmeras desde el paso a nivel en Delray Beach

 

 

Un parque en Delray Beach

 

Finalmente llegamos a Miami a las 19:20. Había tardado veintiséis horas y veintidós minutos.

Tomé un taxi con chofer haitiano que por casi 30 U$S me llevó hasta el hotel Bayside Continental en el Puerto de Miami Downtown.

Dejé mis bártulos en la habitación y pregunté desesperadamente dónde podía cenar porque en los alrededores había visto que todos los locales ya estaban cerrados.  Me indicaron que en el shopping del puerto que estaba abierto siendo domingo, ¡como hasta las once o doce de la noche!!!!

Elegí un restorán mexicano. Como era de esperar, el plato era muy abundante y sustancioso, y lo acompañé con una Coca Cola.

El lugar era muy agradable, pero los comensales que tenía enfrente de mi mesa eran turistas grasas que se tiraban con la mayonesa y el guacamole. Los mozos se los bancaban por la propina

Experiencias de ese tipo ya había vivido en viajes anteriores. Evidentemente, todos los boludos del mundo que se querían hacer ver estaban en Miami.

 

En el restorán del puerto de Miami

  

Entré al Disney Store para comprar regalos para mis nietas, ya que ellas adoraban a eso personajes, y antes de que se dieran las doce, regresé al hotel para entregarme a los efluvios de Hipnos. 

Disney store

  

Habitación del hotel Bayside Continental

viernes, 9 de enero de 2026

City tour por Philadelphia

  Tomé el ómnibus turístico en el Centro Histórico, y me encontré ante un guía, que además de dar las explicaciones en inglés norteamericano, con todo lo que eso implicaba, lo hacía a los gritos. Así que me perdí unos cuantos detalles, pero, en términos generales, pude tener una impresión general sobre la Philadelphia moderna. 

En el ómnibus turístico con el guía gritón

  

Inmediatamente nos dirigimos hacia el “Benjamin Franklin Bridge”, cuyo nombre hacía honor a quien se lo considerara padre fundador de los Estados Unidos de América.

Se trataba de un puente colgante que cruzaba el río Delaware uniendo las ciudades de Philadelphia, en el estado de Pensilvania con Camben, en Nueva Jersey. Había sido inaugurado en 1926, y su longitud era de quinientos treinta y tres metros. 

Puente “Benjamin Franklin” sobre el río Delaware

  

El Benjamin Franklin Bridge desde Race Street y 2nd Street

  

Pasamos por barrios tranquilos y llegamos a Chinatown, donde, como en otros tantos, localizados en diferentes ciudades del mundo, contaban con restaurantes asiáticos, y diversidad de productos, y en este, además, había mueblerías y casas de estética, entre otros locales.

Había surgido en 1871 a partir de inmigrantes chinos que habían llegado huyendo de la discriminación que sufrían en el oeste de los Estados Unidos, comenzando con lavanderías y mercados.

Y ya en el siglo XXI, la comunidad luchaba por preservar su identidad, debido a la expansión urbana y la gentrificación. 

Un tranquilo barrio de Philadelphia

  

Decor & Lighting

Home Furniture

en 910 Arch Street, entre N 9th and 10th Street - Chinarown

  


WATER CUBE SALON

HAIR-FACIAL- SKIN CARE-MASSAGE

En Chinatown

  

En el año 2009, Barack Obama, apenas unos meses después de asumir la presidencia de los Estados Unidos, recibió el Premio Nobel de la Paz, por sus “extraordinarios esfuerzos para fortalecer la diplomacia internacional y la cooperación entre los pueblos”, su visión de un mundo sin armas nucleares y su llamado al diálogo global. Sin embargo, fue considerado prematuro para muchos, ya que se había otorgado por promesas y no, por logros concretos, ya que no había concluido ninguna guerra, y que Estados Unidos estaba llevando a cabo la participación activa en conflictos armados en Afganistán e Irak, y Obama, más que otros presidentes, ha librado la guerra en múltiples frentes contra el terrorismo. Por eso, años después, el ex secretario del Comité Nobel de Noruega, Geir Lundestad, admitió que fue un fracaso haberle otorgado tan distinguido premio.

Y no era casualidad, que, justamente, en marzo de 2012, cuando yo me encontraba en Philadelphia, hubiera visto gente protestando con carteles que decían:

Por la PAZ

Sobre la TIERRA

BOTEN a Obama

¡YA!

 

For PEACE

 On EARTH:

DUMP Obama

NOW!

  

Hicimos una breve parada en el READING TERMINAL MARKET, en el que había de todo y se destacaba por su extremada limpieza.

El guía explicó que en Philadelphia habían florecido los mercados al aire libre desde su fundación, por lo cual la calle principal que se extendía por seis manzanas desde el río Delaware, que se había llamado “High Street”, pasara a llamarse “Market Street” desde 1858. Sin embargo, después de que alcanzaran su máximo crecimiento, el público comenzó a percibir que los mercados al aire libre eran sucios y antihigiénicos, además de que habían pasado a ser una molestia y un peligro para el tránsito, por lo cual, en 1859, las autoridades municipales los desmantelaron, impulsando la apertura de dos mercados interiores en las calles 12 y Market: Franklin Market y Farmers’ Market, pasando a ser la base del Reading Terminal Market, que se inauguró en 1892.

Después de la Gran Depresión de los años 30 y de la competencia de los supermercados, más otros altibajos, el Reading Terminal Market se ha renovado aumentando la diversidad de sus locales, preservando el carácter arquitectónico e histórico del edificio e incluyéndolo entre los principales destinos turísticos de la ciudad. 

READING TERMINAL MARKET

 

En pocas cuadras más, estábamos en pleno centro financiero, que se concentraba en Center City, especialmente alrededor de Centre Square, y el distrito de oficinas de West Market Street, extendiéndose entre los ríos Delaware y Schuylkill, albergando importantes bancos, empresas de inversión y aseguradoras.

Durante el siglo XVIII, Philadelphia había tenido un papel pionero, tanto en la economía como en las finanzas, que se consolidó y creció durante el siglo XIX como resultado de la Revolución Industrial. Y, luego de varias crisis sufridas durante el siglo XX, había diversificado sus actividades, siendo un centro de decisiones financieras de primer orden en el este de los Estados Unidos, habiéndose construido nuevos rascacielos en el área del Distrito Central de Negocios.

En 2012 el edificio más alto, de doscientos noventa y siete metros de altura y cincuenta y seis pisos, era el Comcast Center, que debía su nombre a la principal compañía que lo ocupaba. Había sido inaugurado cuatro años antes, y tenía certificado de rascacielos respetuoso con el medio ambiente.

Entre sus edificios vecinos, destacándose por su cúpula triangular, se encontraba el que albergaba al lujoso Four Seasons Hotel. 

En medio del Centro Financiero, la torre más alta era el Comcast Center

A la izquierda, con la cúpula triangular, el Four Season Hotel

  

Enseguida nos encontrábamos en la Penn Square, donde se ubicaba la Philadelphia City Hall, la Casa Consistorial de la ciudad, que albergaba los tres poderes del estado: el Ejecutivo (oficina del Alcalde), el Legislativo (Ayuntamiento) y los Tribunales Civiles (Tribunal de Causas Comunes del Poder Judicial).

Se había comenzado a construir en 1871 finalizándolo en 1901, en estilo Segundo Imperio con una altura de ciento sesenta y siete metros y nueve pisos, incluyendo la estatua del fundador de la ciudad, William Penn, en la aguja de la torre. Y en 2006 había sido declarado National Historic Civil Engineering Landmark por la Asociación Americana de Ingenieros Civiles. 

Philadelphia City Hall inaugurado en 1901

  

Y después de pasar por una zona de elevados edificios modernos, por la avenida Benjamin Franklin nos dirigimos al Sister Cities Park (Parque de las Ciudades Hermanas). 

La nueva arquitectura de Philadelphia

  

El Sister Cities Park consistía en un espacio verde que se caracterizaba por una fuente con esculturas y once chorros similares a los géiseres marcando las ciudades hermanas con las cuales Philadelphia mantenía asociaciones que fomentaban la cooperación y el entendimiento entre diferentes culturas, a través de acuerdos oficiales. Ellas eran Dún Laoghaire (Irlanda), Douala (Camerún), Florencia (Italia), Incheon (Corea del Sur), Niigata (Japón), Nîmes (Francia), Qingdao (China), Rabat (Marruecos), São Luís (Brasil), Tel Aviv (Israel) y Tiflis (Georgia).

Frente a este parque se localizaba el hotel Logan Philadelphia, Curio Collection by Hilton, una cadena global de hoteles boutique independientes respaldados por los estándares y beneficios de Hilton, manteniendo su propia marca y personalidad. Cada hotel contaba su historia local y su gastronomía de primera clase. 

Sister Cities Park

The Logan Philadelphia, Curio Collection by Hilton

  

Continuamos circulando por la avenida Benjamín Franklin, donde estaban enarboladas banderas de todos los países. 

Avenida Benjamin Franklin

  

Bandera de Alemania en la avenida Benjamin Franklin

  

Pasamos por varios espacios verdes y en uno de ellos se estaba disputando un partido de béisbol.

 

Un partido de béisbol en plena ciudad

  

Giramos hacia la derecha y tomamos la avenida Pennsylvania, donde volvimos a ver edificios elevados con características de monoblocks. 

Edificios de la avenida Pennsylvania

  

Y al llegar a la 25th Street nos topamos con una estatua de la heroína francesa Juana de Arco en su corcel con armadura de batalla completa, sosteniendo su estandarte, emulando su acción contra los conquistadores ingleses durante la Guerra de los Cien Años. El monumento, hecho en bronce dorado, que simbolizaba los lazos franco-estadounidenses, había sido inaugurado en 1890 y reubicado en ese sitio en 1948. 

Monumento a Juana de Arco

  

De regreso hacia el Centro, bordeamos el Museo de Arte y nos detuvimos unos minutos ante The Oval u Óvalo de Thomas Eakins, una plazoleta que llevaba el nombre de quien fuera un pintor realista de fama mundial y educador de Bellas Artes en la ciudad.

En uno de sus extremos se erigía una estatua ecuestre de George Washington, uniformado y montado en un caballo que se encontraba en la parte superior del monumento; en el sector medio, estaban representadas figuras alegóricas de su época; y en el nivel más bajo, la flora y fauna de los Estados Unidos. La escultura de bronce y granito databa de 1897, pero había sido ubicada en ese lugar en 1928, flanqueada por dos fuentes con chorros de agua.

Desde allí pudimos observar la estructura de la St. Francis Xavier Roman Catholic Church, un bello templo con gran valor arquitectónico e histórico. 

Monumento a Washington en The Oval y la St. Francis Xavier Roman Catholic Church

  

Retomamos la avenida Benjamin Franklin, y al circunvalar el Sister Cities Park por otro sector, obtuvimos una vista de la Catedral Basílica de San Pedro y San Pablo y del hotel Sheraton.

La iglesia fue construida entre los años 1846 y 1864 con la fachada y cúpula palladiana, fue incluida en el Registro Nacional de Lugares Históricos de Estados Unidos en 1971, y en 1979, el Papa Juan Pablo II había celebrado una misa allí. 

Sister Cities Park con la Catedral Basílica de San Pedro y San Pablo y el hotel Sheraton de fondo

  

Continuando por la avenida Benjamin Franklim, justo frente al Crét Park se encontraba el lugar destinado a la bandera argentina. 

La bandera argentina en la avenida Benjamin Franklin frente al Crét Park

  

En el año 2005, el Broad Street Ministry (Ministerio de la Calle Ancha), renovó una antigua iglesia presbiteriana de estilo gótico, ubicada en la avenida de las Artes, pleno Centro de Philadelphia.

Dicho Ministerio se desarrolló como una comunidad de fe cristiana que enfatizaba los mandatos del Evangelio de brindar hospitalidad generosa, demostrar justicia y compasión, y brindar un espacio de expresión artística. A partir de diversos programas otorgaban asistencia a residentes de bajos ingresos y personas en situación de inseguridad habitacional, ofreciendo una comida diaria, servicios de salud, artículos de cuidado personal, ropa y terapias. También colaboraba con el Departamento de Prisioneros para ayudar a personas que habían estado en prisión a encontrar empleo y ofrecer servicios de gestión de casos. 

Edificio del BROAD STREET MINISTRY

  

Nuevamente en la Ciudad Vieja, en una calle de tan solo una cuadra, denominada N American, entre Church y Filbert Street contemplamos la Christ Church, Monumento Histórico Nacional por haber tenido un importante papel en los orígenes de la Iglesia Episcopal Protestante en los Estados Unidos. 

Había sido fundada en 1695 por miembros de la Iglesia de Inglaterra, quienes construyeron un pequeño templo de madera; y cuando la congregación superó el tamaño del edificio original, decidieron erigir uno nuevo, el más suntuoso de las Trece Colonias. El cuerpo principal se había construido entre 1727 y 1744, añadiéndose el campanario en 1754, convirtiéndolo en el edificio más alto de los futuros Estados Unidos. Estaba considerado un monumento de artesanía colonial y un magnífico ejemplo de arquitectura georgiana, presentando una fachada simétrica y clásica con ventanas arqueadas.

Además, su importancia histórica se basaba en que la congregación de la Christ Church contaba con quince firmantes de la Declaración de la Independencia. Entre los líderes de la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos que asistieron a esta iglesia se encontraban George Washington, Robert Morris, Benjamin Franklin y Betsy Ross, quien fuera la creadora de la primera bandera de los Estados Unidos, con trece estrellas blancas en círculo sobre un fondo azul y otras tantas franjas rojas y blancas que representaban a las Trece Colonias. 

Christ Church en N American Street entre Church y Filbert Street

  

Volviendo por la avenida Market al sitio donde comenzamos el City Tour vimos pasar una flamante limusina blanca en medio de un tránsito que se estaba poniendo denso. 

Avenida Market

  

Una limusina por el Centro de Philadelphia

  

Avenida Market esquina 3rd Street con el fondo del banco Wells Fargo

  

Al bajar del bus turístico, pretendí hacer otro paseo en uno de los carruajes tirados por caballos. ¡Pero cobraban 30 U$S por una vuelta de tan solo 20 minutos! Así que desistí. 

Carruajes turísticos tirados por caballos

  

Había tenido una amplia visión de la ciudad, que me pareció más que interesante, reconociendo haber aprendido mucho en tan poco tiempo, sobre la historia de un país que había incidido tanto en la sucesión de independencias en los países latinoamericanos, tanto como estímulo ideológico como práctico. Había quedado demostrado que una colonia podía independizarse de una potencia europea, y a pesar de que los procesos fueron diferentes, la difusión del republicanismo con la consecuente división de poderes y de libertad, dieron lugar a que los criollos buscaran la autonomía, y finalmente, la emancipación. Por otra parte, la Constitución de los Estados Unidos (1787) constituyó un modelo de organización estatal, inspirando a la redacción de las cartas magnas de los nuevos países de América Latina.